Con la emoción y los recuerdos frescos en nuestras mentes los organizadores con palabras sutíles fueron dirigiendonos poco a poco a todos hacia el muro exterior de la capilla.

Ese muro que según el arquitecto D. José Mª Barquín era solo un muro desnudo que no era más que un plano neutro sin ornamentación en su interior que servía de fondo al altar quién focalizaba toda la iglesia. Lo que no sabía es que la cara exterior fue un magnífico frontón-futbol, un frontón-tenis, un lugar de apoyo de charlas de grupo, tenía a sus pies el escalón más alto, a modo de trono, en el que se sentía en la cara los rayos de sol de la mañana y divisabas todos los campos de fútbol y el huerto, era el paredón de todas las fotos de grupo. Y como el día no requería menos que la inmortalización de los allí asistentes, acabamos nuevamente delante del muro para tomar esa foto para el recuerdo, "rebujáos", "apretáos", cantando "patatas" unos, solo sonriendo otros, ...quietos hasta que se rompió filas, y sin sonar la sirena enfilamos hacía el comedor.

(Nota: Para ver completa la foto mover la barra cursora derecha-izquierda, abajo-arriba.)







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© "Los niños de Juan Manuel" - Junio 2009"