Me encanta la escena, me recreo en ella, me transmiten mucha paz, cada trocito de pan que es cortado con cierto esfuerzo
pienso que va acompañado con un sentimiento, con un recuerdo de muchas de las vivencias que ambos habrán tenido y que de alguna manera refrenda la blancura de sus cabellos..
No dejan de ser dos personas mayores que se acompañan la una a la otra y que les gusta tener a su alrededor la vida, la paz de la naturaleza, sentirse correspondidos
de alguna manera, quien sabe si aliviar una posible soledad. LO cierto es que se trata de una hermosa estampa de dos abuelos que pueden representar a los de cada uno de
nosotros mismos, unidos durante toda una vida, despertando juntos, caminando apoyados y temiendo por el mañana.
Con un buenos días me alejo dando un leve giro para no romper esa armonía, pero soy incapaz de no volver de nuevo
atrás la mirada y tomar una nueva instantanea, los veo en la pantalla de la cámara y percibo un triste sentimiento, tal vez porque echas de menos a quienes ya no
tienes, tal vez por lo que ellos representan aflora el ademán de un abrazo o una caricia, que a lo mejor no diste cuando debieras, o no recibiste cuando lo esperabas.
Con mi bolsa de migas me fui para otra parte, y como no tenía que volver por el mismo camino fui desperdigando las
migajas para el regicijo de todas aquellas aves, ya veteranas, y que se arremolinaban sabiendo que el contenido de la bolsa era su alimento mañanero, y fui arrojando
una y otra vez migajas, y también las tiraba acompañabas de pensamientos y sensaciones. Había que aprovechar reciclando, encontrando otro uso al simple pan duro,
tan duro que hasta se hunde enla sopa, pisarlo y dejarlo desgranado facilitando la labor. Disfrutaba de esos momentos, sin sentirme viejo, y teniendo aún muchas
cosas por hacer duante muchos más días, si Dios quiere, y tomando fotos sintiéndome cercano y observado por uno de aquellos pollos de mirada desafiante, al menos
curiosa, seguí mi paseo mañanero por aquellos caminos de sube y baja, bordeando el estanque, respirando tranquilo, sintiéndome a gusto conmigo mismo y con todo
lo que me rodeaba, y olvidándome de las preocupaciones diarias. Salí del parque y aún me llevé una imagen de la familia, la gallina con sus pollitos que salieron del parque
para enseñarles lo que era los bajos de un automóvil.