Corresponde a los momentos finales del mismo citando a Juan José Caparrós, a título póstumo. La señora que está a punto de llorar y finalmente llora, es la hermana de Caparrós. Son 8 minutos de dramatismo in crescendo, pero que no tienen desperdicio. Os lo mando porque probablemente lo leáis mañana y no es para leerlo, sino más bien para escucharlo de los labios del actor. En las palabras finales, junto al sentimiento identitario andaluz se advierte otro más español y universal (compatible), muy alejado de la catalanidad tan comentada de hoy día.
