MANUEL CRUZ VÉLEZ |
Todo tiene un principio y un fin, lo que sube baja, blanco y oscuro, risas y lágrimas, cantos y lloros, así está hecha la vida, llena de acontecimientos de idas y vueltas, de sentimientos y pensamientos, de alegrías y sufrimientos, de holas y de adiós. La vida es una mezcla de todos esos ingredientes en mayor o menor medida con sabor más intenso a uno de ellos según el momento y las circunstancias. Son todos importantes porque además de forjar el espíritu aprendes a valorar lo que se te fue o lo que dejaste de tener, a vivir con intensidad un momento, a ponerle buena cara al mal tiempo, a no darle importancia a lo que no la tiene, aprendes a valorar y darle sentido a las cosas, y desarrollas la esperanza. La esperanza de que ese principio tenga su fin, de que el camino se ensanche y allane, de que tenga un sentido la vida que te lleva por esos senderos tortuosos de sufrimientos y sin vivir constantes. La esperanza de atender a los tuyos y abrazarlos con sentimiento de alegría y ganas de tirar para adelante porque esperas que mañana sea un día diferente. Esos ingredientes con sabores dulces y amargos te acompañan a lo largo de tu vida con los que saboreas esos "platos" de familiaridad, de amistad, de trabajo, de salud, y usando el tópico de dinero ó éxitos y de amor. Valoras como digo cada cucharada dulce o amarga y aprendes a darle sentido a las cosas. Y eso, hace levantarte en cada caída emprendiendo nuevamente el camino que tienes marcado a la vez que te forja. Un camino que como tú está lleno de transeúntes que con sus "ingredientes" van de un lado para otro buscando un rumbo que los lleve al final del camino para encontrar una luz. ... UNA LUZ AL FINAL DEL TUNEL.
Una luz que les acompañe para siempre y les haga ser mejores personas y más solidarios en ese camino, llenos de fé, esperanza y caridad, teniendo una feliz Pascua de Resurrección. |
